Eterno resplandor de una mente sin recuerdos
A veces me quedo mirando, mirando al tiempo, al aire, a la lluvia, a las hojas, a las cosas inexistentes que atraen tu recuerdo, a veces me doy cuenta de que me voy, de que no estoy, de que yo tampoco existo.
Estas noches, ¨todos estos años de gente¨, las instantáneas, las calles del centro.
Hoy me di cuenta que aun busco entre mil caras tu cara y entre mil ojos los tuyos.
Anoche lloré, anoche le hablé a tu recuerdo, anoche no me escuchaste, porque anoche estabas lejos como desde hace 500 noches…
No quiero olvidarte, no quiero una mente sin recuerdos, pero tampoco puedo seguir luchando contra las voces que hay en mi cabeza y los fantasmas de la casa; contra la radio y los puestos de revistas, no puedo.
Qué hago con tu recuerdo que me salva y me condena, qué hago con la valija, qué hago con mi pasaje de vuelta…
La mente se va borrando y yo me miro corriendo a toda velocidad para evitar que el Dr. Mierzwiak te borre; Corrientes, Constitución, Florida, Plaza de mayo, Almirante Brown…